Margarita Carilao nos recibe con un mate en la mano, sentada alrededor del fogón de la ruca mapuche de Peñalolén. Lo primero que nos aclara es que “no se hace la machi. La machi nace machi y hereda por la familia”. En el caso de Margarita, sus sueños le revelaron que había heredado el don de su bisabuela.
“Uno se va dando cuenta que tiene ese espíritu de machi, por los sueños y porque uno se enferma física y espiritualmente. Yo sufrí mucha enfermedad e iba al hospital y no me encontraban nada porque no era algo de mi salud, sino que era algo espiritual”.
Sus malestares llegaron a tal punto que su familia decidió realizarle un machitún. Fue ahí cuando la machi le confirmó sus sueños. “Ella me dijo que yo también tenía espíritu y que debía realizarme machi, tenía que serlo porque el espíritu estaba. Así supe que todo lo que yo soñaba era verdad”.
Según Margarita, ser machi no es algo que se decide fácilmente. Al contrario. “Cuesta mucho asumir la responsabilidad que va a tener, yo sufrí mucho. Porque uno lo ve en otras machis, lo que hacen, el sacrificio, el frío, entonces es difícil. Tienes que apoyarse en otra machi para que le vayan enseñando a una, no puede decir tengo el espíritu de machi y me voy a hacer sola”.
Margarita ha vivido toda su vida en el lof (comunidad) de Pantano, en la comuna de Lumaco. Ahí se crió y formó su familia y asegura que no dejará nunca su lof porque “allá tengo mi rehue, que es donde la dejan a uno y ahí está su fuerza, uno no puede andar cambiándose de lugar”.
Cuando terminó el proceso de preparación comenzó a trabajar fuertemente en su comunidad, especialmente con actividades relacionadas con el rescate de las expresiones culturales, las comidas tradicionales, aconsejando a la juventud para cuidar la naturaleza, etc.
Fue precisamente ese trabajo el que la hizo conocida y permitió que comenzara a viajar hasta Santiago y atender en la Ruca de Peñalolén.
Margarita viajó a Santiago sin tener muy claro en que condiciones iba a atender. “Voy a ir dije porque en Santiago hay harta gente mapuche y no mapuche que cree mucho en las hierbas naturales. Me vine sin saber con qué me encontraría y ya han pasado 5 años”.
Desde entonces, reparte su tiempo entre Pantano y Peñalolén. “Tengo mis pacientes y no les pongo ninguna condición. Los atiendo de buena forma, tampoco me gusta hablarles enojada. La idea es ayudarle a la gente que lo necesita, que está muy enferma, estresada por el ambiente que hay acá en Santiago, es todo tan rápido”.
Si usted desea atenderse con la machi Margarita Carilao debe comunicarse con Marisol Nahuel llamando al teléfono 278 35 21 y solicitar su hora de atención. |